Ernesto Cardenal
Granada, Nicaragua, 20 de enero de 1925
Poeta, sacerdote, teólogo, escultor, traductor y político nicaraguense
"Cuando los dorados corteses florecieron
nosotros dos estábamos enamorados.
Todavía tienen flores los corteses
y nosotros ya somos dos extraños"
VI HACE MUCHOS AÑOS poesía de Ernesto Cardenal
Vi hace muchos años desde un bus en Virginia o Alabama
una muchacha rosada, con pantalones azules
subida a una escalera, cortando manzanas
(la madre llamando desde adentro)
y otra muchacha, la hermana, pantalones azules
pintando de blanco el porche de la casa.
Y miraron hacia el bus que pasaba y aceleraba.
El tiempo ha pasado como el bus de la Greyhound
pero quedaron, a pesar de los años, la pintura
fresca en el porche
la brocha chorreando
la mano en la manzana. Virginia o Alabama
el estado está olvidado.-
AMANECER
Ya están cantando los gallos
Ya ha cantado tu gallo comadre Natalia
ya ha cantado el tuyo compadre Justo.
Levántense de sus tapescos, de tus petates.
Me parece que oigo los congos despiertos en la otra costa.
Podemos ya soplar un tizón - Botar la bacinilla.
Traigo un candil para vernos las caras.
Latió un perro en un rancho
y respondió el de otro rancho.
Será hora de encender el fogón comadre Juana.
La oscurana es más oscura pero porque viene el día.
Levántate Chico, levántate Pancho.
Hay un potro que montar,
hay que canalear un bote.
Los sueños nos tenían separados, en tijeras
tapescos y petates (cada uno en su sueño)
pero el despertar nos reúne.
La noche ya se aleja seguida de sus seguas y cadejos.
Vamos a ver el agua muy azul: ahorita no la vemos.
-Y esta tierra con sus frutales, que tampoco vemos.
Levántate Pancho Nicaragua, tomá el machete
hay mucha yerba mala que cortar
tomá el machete y la guitarra.
Hubo una lechuza a medianoche y un tecolote a la una,
Luna no tuvo la noche ni lucero ninguno.
Bramaban tigres en esta isla
contestaban los de la costa.
Ya se ha ido el pocoyo que dice: Jodido, Jodido.
Después el zanate clarinero cantará en la palmera,
cantará: Compañero
Compañera.
Delante de la luz va la sombra volando
como un vampiro.
Levántate vos, y vos, y vos.
(Ya estan cantando los gallos).
¡Buenos días les dé Dios.-
EPIGRAMAS
Cuídate Claudia, cuando estés conmigo,
porque el gesto más leve cualquier palabra, un suspiro
de Claudia, el menor descuido,
tal vez un día lo examinen eruditos,
y este baile de Claudia se recuerde por siglos.
Claudia, ya te lo aviso.
De estos cines, Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras de caballos,
no quedará nada para la posteridad
sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia
(si acaso)
y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos
y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo también
en mis versos
para ridiculizarlos.
Esta será mi venganza:
Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso
y leas estas líneas que el autor escribió para ti
y tú no lo sepas.-
Ernesto Cardenal
Imágenes: Pinturas de la artista contemporánea de India, Nanniyode Asokan
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
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miércoles, 12 de marzo de 2014
lunes, 10 de marzo de 2014
Poesía de Venezuela
Wafi Salih
Poetisa y docente nacida en Valera, Venezuela en 1965. Hija de padres libaneses. Tiene una Maestría en Literatura, egresada de la Universidad de los Andes. Ha publicado más de quince poemarios, entre los que se encuentran: "Los cantos de la noche" (1990), "Las horas del aire" (1991), "Pájaro de raíces" (2002), "El dios de las dunas" (2005), "Huésped del alba" (2006), "Cielos descalzos", "Vigilia de huesos" (2009), "Las imágenes del ausente", etc. Colabora en casi todas las ediciones impresas de la revista YO ediciones.
"En el río los amantes
desbordan la inmensidad"
MENTIRA poesía de Wafi Salih
Reptil
sobre
el pasto
Fértil
te reconoces
en el umbral
del signo
donde nada
acontece.-
EXILIOS
Fuera de mí
un infinito
desierto
hace morada
Me deja
con dimensión
de arco
en los largos
caminos de la noche.-
AFANDI
De ti sólo me queda
un sabor
aceitunado
en el recuerdo
Como Beduina
he recorrido los desiertos
de tu cuerpo
en la noche
En el juego
Detenido
en cada poro
de mi piel
Donde te invoca
mi alma
en un perfume.
SAMAR
Cócava
tocando el fondo
de la desolación
día tras día
resplandeces
en el desierto
laúd adentro
llamas a la muerte
y oscurezco contigo.-
SOLEDAD
Transita
por mi alma
contenida
un silencio
de nieve
Me imprime
un sabor
a inmensidad
la noche
cmo un relámpago
visible.-
DIOS
Punto
que corta
Una recta
Alba
que divide
el día.
***************
Van sin prisa
pececitos de colores
pájaros de agua
Traza la niña
muñecas de olas
en la arena.-
Wafi Salih
Imágenes: Pinturas del artista colombiano Alfonso Ferro (1965), radicado en México.-
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
Poetisa y docente nacida en Valera, Venezuela en 1965. Hija de padres libaneses. Tiene una Maestría en Literatura, egresada de la Universidad de los Andes. Ha publicado más de quince poemarios, entre los que se encuentran: "Los cantos de la noche" (1990), "Las horas del aire" (1991), "Pájaro de raíces" (2002), "El dios de las dunas" (2005), "Huésped del alba" (2006), "Cielos descalzos", "Vigilia de huesos" (2009), "Las imágenes del ausente", etc. Colabora en casi todas las ediciones impresas de la revista YO ediciones.
"En el río los amantes
desbordan la inmensidad"
MENTIRA poesía de Wafi Salih
Reptil
sobre
el pasto
Fértil
te reconoces
en el umbral
del signo
donde nada
acontece.-
EXILIOS
Fuera de mí
un infinito
desierto
hace morada
Me deja
con dimensión
de arco
en los largos
caminos de la noche.-
AFANDI
De ti sólo me queda
un sabor
aceitunado
en el recuerdo
Como Beduina
he recorrido los desiertos
de tu cuerpo
en la noche
En el juego
Detenido
en cada poro
de mi piel
Donde te invoca
mi alma
en un perfume.
SAMAR
Cócava
tocando el fondo
de la desolación
día tras día
resplandeces
en el desierto
laúd adentro
llamas a la muerte
y oscurezco contigo.-
SOLEDAD
Transita
por mi alma
contenida
un silencio
de nieve
Me imprime
un sabor
a inmensidad
la noche
cmo un relámpago
visible.-
DIOS
Punto
que corta
Una recta
Alba
que divide
el día.
***************
Van sin prisa
pececitos de colores
pájaros de agua
Traza la niña
muñecas de olas
en la arena.-
Wafi Salih
Imágenes: Pinturas del artista colombiano Alfonso Ferro (1965), radicado en México.-
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
domingo, 9 de marzo de 2014
No me pidan
Pedro Juan Gutiérrez
Poeta, novelista y periodista cubano nacido en Matanzas en 1950. Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Entre 1998 y 2003 publicó cinco libros del "Ciclo de Centro Habana", también: "El Rey de La Habana" (1999), "Animal tropical" (2000), "El insaciable hombre araña" (2002), "Carne de perro" (2003). Ha escrito los poemarios: "Espléndidos peces plateados", "La realidad rugiendo", "Fuego contra los herejes", "Lulú, la pérdida y otros poemas", etc. Ha recibido el relevante premio "Narrativa del Sur del Mundo" 2003, Italia.
"De vez en cuando necesito quedarme despierto
hasta la madrugada, violar mis eficientes horarios
exponerme al sueño dislocado y dibujar
un caracol sin rumbo que camina lentamente"
NO ME PIDAN QUE ME CALLE poesía de Pedro J. Gutiérrez
Escribo dentro del fuego
metido en las llamas
desnudo y descalzo
pisando las brazas al rojo vivo
Sólo quiero dejar
mis palabras humildes
Un legajo más
entre tanto horror de este siglo
Intento relajarme
practicar yoga/el canto del lama
convencerme de que todo podría ser peor
Los que mandan me piden que sonría
que no escriba mi verdad
ni sea pesimista/quieren evitar el contagio
Y yo les digo: no soy pesimista
sólo soy escéptico
un simple hombre más
con el corazón lleno de amor
y de ternura
Quiero decir un hombre vulnerable
Herido y sangrando
como todos a mi alrededor
Sólo que yo tengo voz
y puedo cantar
No me pidan que calle
en medio del desastre.-
FANS
Una de mis admiradoras más locas
ha tatuado en su nalga derecha
una frase que sacó de Trilogía Sucia:
"Es imposible desprenderse de lo que se ha amado".
Antes hizo que yo escribiera eso en un papel
y se lo enviara por correo.
Ahora me envió la foto
con la piel aún enrojecida.
Junto a la foto hay una nota:
"Es como si hubieras escrito sobre mí
con tu bolígrafo".
No entiendo.
Supongo que mi ego engorda
y ronronea satisfecho como un gato grasiento
que se lame y se revuelca de placer.
Hoy voy en el metro,
como siempre, en la línea 5
hacia Carabanchel
y hay una hermosa muchacha
a la que miro. Concentro toda
la lujuria y la perversidad del mundo
en mis ojos. La veo desnuda y dulce.
Y ella, con una sonrisa inocente
y compasiva, me dice:
"¿Quiere sentarse, señor?"
¡Dios mío!
No me lo puedo creer.-
EL TRIUNFO DE LA CORRECCIÓN
II
Bebo un sorbo de vino
y pienso en la mierda
que invade todo el edificio
donde vivo
Algún día tendré que irme
de este cocktail
Algún día la poeta exitosa y triste
dejará de quejarse
de todo lo que sobra en sus poemas
y se vaciará mi copa
y los camareros no traerán más botellas
y sonreián profesionalmente
con las manos vacías
como quien dice adiós, good bye, so long.-
Pedro Juan Gutiérrez
Imágenes: Pinturas del artista cubano Eduardo Abela (La Habana, 1889-1965)
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
Poeta, novelista y periodista cubano nacido en Matanzas en 1950. Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Entre 1998 y 2003 publicó cinco libros del "Ciclo de Centro Habana", también: "El Rey de La Habana" (1999), "Animal tropical" (2000), "El insaciable hombre araña" (2002), "Carne de perro" (2003). Ha escrito los poemarios: "Espléndidos peces plateados", "La realidad rugiendo", "Fuego contra los herejes", "Lulú, la pérdida y otros poemas", etc. Ha recibido el relevante premio "Narrativa del Sur del Mundo" 2003, Italia.
"De vez en cuando necesito quedarme despierto
hasta la madrugada, violar mis eficientes horarios
exponerme al sueño dislocado y dibujar
un caracol sin rumbo que camina lentamente"
NO ME PIDAN QUE ME CALLE poesía de Pedro J. Gutiérrez
Escribo dentro del fuego
metido en las llamas
desnudo y descalzo
pisando las brazas al rojo vivo
Sólo quiero dejar
mis palabras humildes
Un legajo más
entre tanto horror de este siglo
Intento relajarme
practicar yoga/el canto del lama
convencerme de que todo podría ser peor
Los que mandan me piden que sonría
que no escriba mi verdad
ni sea pesimista/quieren evitar el contagio
Y yo les digo: no soy pesimista
sólo soy escéptico
un simple hombre más
con el corazón lleno de amor
y de ternura
Quiero decir un hombre vulnerable
Herido y sangrando
como todos a mi alrededor
Sólo que yo tengo voz
y puedo cantar
No me pidan que calle
en medio del desastre.-
FANS
Una de mis admiradoras más locas
ha tatuado en su nalga derecha
una frase que sacó de Trilogía Sucia:
"Es imposible desprenderse de lo que se ha amado".
Antes hizo que yo escribiera eso en un papel
y se lo enviara por correo.
Ahora me envió la foto
con la piel aún enrojecida.
Junto a la foto hay una nota:
"Es como si hubieras escrito sobre mí
con tu bolígrafo".
No entiendo.
Supongo que mi ego engorda
y ronronea satisfecho como un gato grasiento
que se lame y se revuelca de placer.
Hoy voy en el metro,
como siempre, en la línea 5
hacia Carabanchel
y hay una hermosa muchacha
a la que miro. Concentro toda
la lujuria y la perversidad del mundo
en mis ojos. La veo desnuda y dulce.
Y ella, con una sonrisa inocente
y compasiva, me dice:
"¿Quiere sentarse, señor?"
¡Dios mío!
No me lo puedo creer.-
EL TRIUNFO DE LA CORRECCIÓN
II
Bebo un sorbo de vino
y pienso en la mierda
que invade todo el edificio
donde vivo
Algún día tendré que irme
de este cocktail
Algún día la poeta exitosa y triste
dejará de quejarse
de todo lo que sobra en sus poemas
y se vaciará mi copa
y los camareros no traerán más botellas
y sonreián profesionalmente
con las manos vacías
como quien dice adiós, good bye, so long.-
Pedro Juan Gutiérrez
Imágenes: Pinturas del artista cubano Eduardo Abela (La Habana, 1889-1965)
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
viernes, 7 de marzo de 2014
Poema de amor
Carlos Marzal
Poeta, traductor y profesor de literatura español nacido en Valencia en 1961. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia. Ejerce como crítico literario en el ABC Cultural. Ha publicado , entre otros, los poemarios: "El último de la fiesta" (1987), "Cuatro noches" (1988), "La vida de frontera" (1991), "Los países nocturnos" (1996), "Poesía a contratiempo" (2000), etc. Fue Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de Poesía 2002 por "Metales pesados" y en el 2003, "Premo Loewe" por "Fuera de mí".
"Ni más sabio, ni más puro, ni más fuerte.
Todo es igual. Han cambiado las cosas.
Nada de lo que diga importa demasiado,
y todo sigue en el lugar de entonces"
EL POEMA DE AMOR QUE NUNCA ESCRIBIRÁS poesía de Carlos Marzal
Debería nombrar (debería intentarlo)
el afán hasta hoy por ti dilapidado
en perseguir amor, que quizá fuera tanto
como el afán de huir, fatigado hasta el asco,
de todas las trastiendas, repletas de fracasos,
que los cuerpos arrastran,
y en que nos arrastramos.
Debería acoger, dar lugar a unos labios
que nombraran sin fe, sólo de cuándo en cuándo
-por momentos, sinceros; por momentos, falsarios-
diálogos de alcoba que pareciesen tangos
(eso acaban por ser, o algo más triste acaso,
siempre que en la distancia solemos evocarlos):
De esta vida tan sucia, de sus trabajos vanos,
me consuela, mi amor, el fingir, fabulando,
otra eterna contigo, tomados de la mano.
Y habría de alojar dictámenes sagrados,
con los que, ya bebidos, tanto nos excitamos:
De entre todas las perras que en la noche he tratado,
la más perra eres tú. Debería, malsano,
contener esas citas de los domingos vastos,
insulsas y festivas, amasadas de hartazgo,
en que la vida toda se obstina en maltratarnos,
con su aire de ramera experta en el contagio
del odio hacia la vida, del tedio y del cansancio.
No podrían faltar los cuerpos del verano,
cuando la adolescencia ardía por el tacto,
en especial aquel de todo lo vedado.
Ni habría de omitir el vicio solitario,
por el amor perdido en inventar los rasgos
del amor, que, entretanto, no dormía a tu lado.
Y en él habitarían con todo su sarcasmo
-al fin y al cabo son tristes muertos de antaño,
fragmentos de tu vida que salvas del naufragío-
las cartas sin respuesta; yesos aniversarios,
tiernamente ridículos después de celebrados,
que dejan en el alma aroma a mal teatro.
Y los reproches mutuos, merecidos y agrios,
dirigidos al centro del dolor, como un dardo
con toda la miseria que acarrean los años.
El placer del acoso, cuando el amor intacto,
y cuando la ignorancia, ese bálsamo arcano,
no señalaba límites al indudable ocaso.
El maldito poema tanto tiempo aplazado,
y que no escribirás, porque el tema es ingrato,
querría redimirte de todos tus letargos.
Una voz que te daña diría murmurando:
Del amor, amor mío, te quiero siempre esclavo,
para que tus palabras no tengan que inventarlo.
Quien a ese poema de amor dilapidado
incauto se atreviera, sin calcular el daño,
amaría el amor, probablemente tanto
como el afán de huir, fatigado hasta el asco,
de todas las trastiendas, repletas de fracasos,
que los cuerpos arrastran,
y en que nos arrastramos.-
Carlos Marzal
Imágenes: Pinturas del artista francés Jean-Baptiste Camille Corot ( 1796-1875)
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
Poeta, traductor y profesor de literatura español nacido en Valencia en 1961. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia. Ejerce como crítico literario en el ABC Cultural. Ha publicado , entre otros, los poemarios: "El último de la fiesta" (1987), "Cuatro noches" (1988), "La vida de frontera" (1991), "Los países nocturnos" (1996), "Poesía a contratiempo" (2000), etc. Fue Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de Poesía 2002 por "Metales pesados" y en el 2003, "Premo Loewe" por "Fuera de mí".
"Ni más sabio, ni más puro, ni más fuerte.
Todo es igual. Han cambiado las cosas.
Nada de lo que diga importa demasiado,
y todo sigue en el lugar de entonces"
EL POEMA DE AMOR QUE NUNCA ESCRIBIRÁS poesía de Carlos Marzal
Debería nombrar (debería intentarlo)
el afán hasta hoy por ti dilapidado
en perseguir amor, que quizá fuera tanto
como el afán de huir, fatigado hasta el asco,
de todas las trastiendas, repletas de fracasos,
que los cuerpos arrastran,
y en que nos arrastramos.
Debería acoger, dar lugar a unos labios
que nombraran sin fe, sólo de cuándo en cuándo
-por momentos, sinceros; por momentos, falsarios-
diálogos de alcoba que pareciesen tangos
(eso acaban por ser, o algo más triste acaso,
siempre que en la distancia solemos evocarlos):
De esta vida tan sucia, de sus trabajos vanos,
me consuela, mi amor, el fingir, fabulando,
otra eterna contigo, tomados de la mano.
Y habría de alojar dictámenes sagrados,
con los que, ya bebidos, tanto nos excitamos:
De entre todas las perras que en la noche he tratado,
la más perra eres tú. Debería, malsano,
contener esas citas de los domingos vastos,
insulsas y festivas, amasadas de hartazgo,
en que la vida toda se obstina en maltratarnos,
con su aire de ramera experta en el contagio
del odio hacia la vida, del tedio y del cansancio.
No podrían faltar los cuerpos del verano,
cuando la adolescencia ardía por el tacto,
en especial aquel de todo lo vedado.
Ni habría de omitir el vicio solitario,
por el amor perdido en inventar los rasgos
del amor, que, entretanto, no dormía a tu lado.
Y en él habitarían con todo su sarcasmo
-al fin y al cabo son tristes muertos de antaño,
fragmentos de tu vida que salvas del naufragío-
las cartas sin respuesta; yesos aniversarios,
tiernamente ridículos después de celebrados,
que dejan en el alma aroma a mal teatro.
Y los reproches mutuos, merecidos y agrios,
dirigidos al centro del dolor, como un dardo
con toda la miseria que acarrean los años.
El placer del acoso, cuando el amor intacto,
y cuando la ignorancia, ese bálsamo arcano,
no señalaba límites al indudable ocaso.
El maldito poema tanto tiempo aplazado,
y que no escribirás, porque el tema es ingrato,
querría redimirte de todos tus letargos.
Una voz que te daña diría murmurando:
Del amor, amor mío, te quiero siempre esclavo,
para que tus palabras no tengan que inventarlo.
Quien a ese poema de amor dilapidado
incauto se atreviera, sin calcular el daño,
amaría el amor, probablemente tanto
como el afán de huir, fatigado hasta el asco,
de todas las trastiendas, repletas de fracasos,
que los cuerpos arrastran,
y en que nos arrastramos.-
Carlos Marzal
Imágenes: Pinturas del artista francés Jean-Baptiste Camille Corot ( 1796-1875)
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
miércoles, 5 de marzo de 2014
Agua del recuerdo
Nicolás Guillén
(Camagüey, Cuba, 1902-1989)
"Yo soy borracho. Me seduce el vino
luminoso y azul de la Quimera
que pone una explosión de Primavera
sobre mi corazón y mi destino"
AGUA DEL RECUERDO poesía de Nicolás Guillén
¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del recuerdo
voy a navegar.
Pasó una mulata de oro,
y yo la miré al pasar:
moño de seda en la nuca,
bata de cristal,
niña de espalda reciente,
tacón de reciente andar.
Caña
(febril le dije en mí mismo),
caña
temblando sobre el abismo,
¿quién te empujará?
¿Qué cortador con su mocha
te cortará?
¿Qué ingenio con su trapiche
te molerá?
El tiempo corrió después,
corrió el tiempo sin cesar,
yo para allá, para aquí,
yo para aquí, para allá,
para allá, para aquí,
para aquí, para allá...
Nada sé, nada se sabe,
ni nada sabré jamás,
nada han dicho los periódicos,
nada pude averiguar,
de aquella mulata de oro
que una vez miré al pasar,
moño de seda en la nuca,
bata de cristal,
niña de espalda reciente,
tacón de reciente andar.-
LA TARDE PIDIENDO AMOR
La tarde pidiendo amor.
Aire frío, cielo gris.
Muerto sol.
La tarde pidiendo amor.
Pienso en sus ojos cerrados,
la tarde pidiendo amor,
y en sus rodillas sin sangre,
la tarde pidiendo amor,
y en sus manos de uñas verdes,
y en su frente sin color,
y en su garganta sellada...
La tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor.
No.
No, que me sigue los pasos,
no;
que me habló, que me saluda,
no;
que miro pasar su entierro,
no;
que me sonríe, tendida,
tendida, suave y tendida,
sobre la tierra, tendida,
muerta de una vez, tendida...
No.-
LOS FIELES AMANTES
Noche mucho más noche; el amor ya es un hecho.
Feliz nivel de paz extiende el sueño
como una perfección todavía amorosa.
Bulto adorable, lejos ya,
se adormece,
y a su candor en la isla se abandona,
animal por ahí, latente.
¡Qué diario infinito sobre el lecho
de una pasión: costumbre rodeada de arcano!
¡Oh noche, más oscura en nuestros brazos!-
Nicolás Guillén
Imágenes: Pinturas de la artista cubana Amelia Peláez (Yaguajay, 1896-La Habana, 1968)
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
(Camagüey, Cuba, 1902-1989)
"Yo soy borracho. Me seduce el vino
luminoso y azul de la Quimera
que pone una explosión de Primavera
sobre mi corazón y mi destino"
AGUA DEL RECUERDO poesía de Nicolás Guillén
¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del recuerdo
voy a navegar.
Pasó una mulata de oro,
y yo la miré al pasar:
moño de seda en la nuca,
bata de cristal,
niña de espalda reciente,
tacón de reciente andar.
Caña
(febril le dije en mí mismo),
caña
temblando sobre el abismo,
¿quién te empujará?
¿Qué cortador con su mocha
te cortará?
¿Qué ingenio con su trapiche
te molerá?
El tiempo corrió después,
corrió el tiempo sin cesar,
yo para allá, para aquí,
yo para aquí, para allá,
para allá, para aquí,
para aquí, para allá...
Nada sé, nada se sabe,
ni nada sabré jamás,
nada han dicho los periódicos,
nada pude averiguar,
de aquella mulata de oro
que una vez miré al pasar,
moño de seda en la nuca,
bata de cristal,
niña de espalda reciente,
tacón de reciente andar.-
LA TARDE PIDIENDO AMOR
La tarde pidiendo amor.
Aire frío, cielo gris.
Muerto sol.
La tarde pidiendo amor.
Pienso en sus ojos cerrados,
la tarde pidiendo amor,
y en sus rodillas sin sangre,
la tarde pidiendo amor,
y en sus manos de uñas verdes,
y en su frente sin color,
y en su garganta sellada...
La tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor.
No.
No, que me sigue los pasos,
no;
que me habló, que me saluda,
no;
que miro pasar su entierro,
no;
que me sonríe, tendida,
tendida, suave y tendida,
sobre la tierra, tendida,
muerta de una vez, tendida...
No.-
LOS FIELES AMANTES
Noche mucho más noche; el amor ya es un hecho.
Feliz nivel de paz extiende el sueño
como una perfección todavía amorosa.
Bulto adorable, lejos ya,
se adormece,
y a su candor en la isla se abandona,
animal por ahí, latente.
¡Qué diario infinito sobre el lecho
de una pasión: costumbre rodeada de arcano!
¡Oh noche, más oscura en nuestros brazos!-
Nicolás Guillén
Imágenes: Pinturas de la artista cubana Amelia Peláez (Yaguajay, 1896-La Habana, 1968)
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
lunes, 3 de marzo de 2014
Cuenta el bosque
Rosa Lentini
Poeta, traductora y crítica literaria nacida en Barcelona en 1957. Licenciada en Filología Hispánica por la Univ. Autónoma de Barcelona. Ha publicado, entre otros, los poemarios: "La noche es una voz soñada" (1994), "Cuaderno de Egipto" (2000), "El sur hacia mí" (2001), "Las cuatro rosas" (2002), "El veneno la piedra" (2005), "Transparencias" (2006), etc. Fue miembro fundador y directora de la revista "Hora de Poesía", donde tradujo a numerosos autores, entre los que se destacan ,Reverdy, Apollinaire y Rich.
"A veces no recuerdo que el agua
y la noche son dos ausencias que crecen
sobre un mismo nombre"
CUENTA EL BOSQUE poesía de Rosa Lentini
Corteza de árbol el vestido de novia,
fantasma blanco de resina.
Los días nacen de las noches,
no entre pliegues de luz,
una colina es sólo fango endurecido
el nacimiento una lejana estrella,
y el poema únicamente voz.
Caza nocturno de sueños,
fisura en la mirada ajena.-
EL DAÑO
Del cordón umbilical de las preguntas
sólo tira hacia afuera lo que quema,
una apuesta sostenida,
un color remoto y dócil que se fue.
Perdimos incluso el rastro de la rabia
en mundos insomnes.
La noche y la humedad
llenaron de polvo tu canto,
y ahora acoges el pálido silencio
que acerca el eco a lo sagrado.
Más allá las palabras se cosen a la voz,
las lenguas se visten con alientos
que se desvanecen en espejos,
pues la imagen del mundo
espera aún en la zarza,
con un nuevo asombro y un tiempo vacío.-
LEYENDO A ALEJANDRA PIZARNIK
II
Antigua sombra en el centro ,
donde en la oscuridad
el doble es el contrario,
ambos, desgarraduras en la música
de la última sobreviviente,
juego cercando la avenida,
deshojada, de una poeta
que asiente su niebla;
más tarde el lugar se precipita,
tras escribir mucho
las fragmentaciones
suceden a los silencios,
irse sin quedarse
o hablar por los desmemoriados,
el hueco o el exceso,
el poema imponderable, alguna vez
en equilibrio cósmico
o con más flores,
el cuaderno escolar en el agua,
donde una bandada de pájaros
con antifaz golpea el aire.
"Y yo soy el temblor de todo lo azul,
la caída", decía.-
III
"Caer hasta tocar el fondo desolado".
Del otro lado el lazo mortal
sin para qué ni para quién.
Hay que escribir en la promesa,
cavando en la sombra, luz adentro.
Y dice: "el invierno sube por mí",
y es más en el interior consigo.
El silencio poseyó tu puerta,
zanja y hueco. Pasa alguien
como lobo gris en la noche
con su camada desollada,
mientras la muerte talla sus huesos
como esculturas, como flautas.
El silencio es de plata, la música
de diamante y la muerte no es
un puñal de oro.-
Rosa Lentini
Imágenes: Pinturas del artista ruso contemporáneo Michael Cheval
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
Poeta, traductora y crítica literaria nacida en Barcelona en 1957. Licenciada en Filología Hispánica por la Univ. Autónoma de Barcelona. Ha publicado, entre otros, los poemarios: "La noche es una voz soñada" (1994), "Cuaderno de Egipto" (2000), "El sur hacia mí" (2001), "Las cuatro rosas" (2002), "El veneno la piedra" (2005), "Transparencias" (2006), etc. Fue miembro fundador y directora de la revista "Hora de Poesía", donde tradujo a numerosos autores, entre los que se destacan ,Reverdy, Apollinaire y Rich.
"A veces no recuerdo que el agua
y la noche son dos ausencias que crecen
sobre un mismo nombre"
CUENTA EL BOSQUE poesía de Rosa Lentini
Corteza de árbol el vestido de novia,
fantasma blanco de resina.
Los días nacen de las noches,
no entre pliegues de luz,
una colina es sólo fango endurecidoel nacimiento una lejana estrella,
y el poema únicamente voz.
Caza nocturno de sueños,
fisura en la mirada ajena.-
EL DAÑO
Del cordón umbilical de las preguntas
sólo tira hacia afuera lo que quema,
una apuesta sostenida,
un color remoto y dócil que se fue.
Perdimos incluso el rastro de la rabia
en mundos insomnes.
La noche y la humedad
llenaron de polvo tu canto,
y ahora acoges el pálido silencio
que acerca el eco a lo sagrado.
Más allá las palabras se cosen a la voz,
las lenguas se visten con alientos
que se desvanecen en espejos,
pues la imagen del mundo
espera aún en la zarza,
con un nuevo asombro y un tiempo vacío.-
LEYENDO A ALEJANDRA PIZARNIK
II
Antigua sombra en el centro ,
donde en la oscuridad
el doble es el contrario,
ambos, desgarraduras en la música
de la última sobreviviente,
juego cercando la avenida,
deshojada, de una poeta
que asiente su niebla;
más tarde el lugar se precipita,
tras escribir mucho
las fragmentaciones
suceden a los silencios,
irse sin quedarse
o hablar por los desmemoriados,
el hueco o el exceso,
el poema imponderable, alguna vez
en equilibrio cósmico
o con más flores,
el cuaderno escolar en el agua,
donde una bandada de pájaros
con antifaz golpea el aire.
"Y yo soy el temblor de todo lo azul,
la caída", decía.-
III
"Caer hasta tocar el fondo desolado".
Del otro lado el lazo mortal
sin para qué ni para quién.
Hay que escribir en la promesa,
cavando en la sombra, luz adentro.
Y dice: "el invierno sube por mí",
y es más en el interior consigo.
El silencio poseyó tu puerta,
zanja y hueco. Pasa alguien
como lobo gris en la noche
con su camada desollada,
mientras la muerte talla sus huesos
como esculturas, como flautas.
El silencio es de plata, la música
de diamante y la muerte no es
un puñal de oro.-
Rosa Lentini
Imágenes: Pinturas del artista ruso contemporáneo Michael Cheval
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
sábado, 1 de marzo de 2014
Elogio de la sombra
Jorge Luis Borges
(Buenos Aires, 1899- Suiza, 1986)
"Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne en esa muerte
de cada noche, que se llama sueño"
ELOGIO DE LA SOMBRA poesía de Jorge Luis Borges
La vejez (tal es el nombre que otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal que ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún las tinieblas.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.-
EL ENAMORADO
Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.
Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.-
LA LLUVIA
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
El tienpo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto
Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.-
Jorge Luis Borges
Imágenes: Pinturas del artista Eugene De Blass (Austria, 1843-1931)
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
(Buenos Aires, 1899- Suiza, 1986)
"Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne en esa muerte
de cada noche, que se llama sueño"
ELOGIO DE LA SOMBRA poesía de Jorge Luis Borges
La vejez (tal es el nombre que otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal que ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún las tinieblas.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.-
EL ENAMORADO
Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.
Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.-
LA LLUVIA
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
El tienpo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto
Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.-
Jorge Luis Borges
Imágenes: Pinturas del artista Eugene De Blass (Austria, 1843-1931)
Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
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