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viernes, 8 de junio de 2012

Razón de escribir

               Enrique Gracia Trinidad, poeta español nacido en Madrid en 1950. A partir de 1970 se dedicó por completo a la literatura y el teatro clásico. Es director de los ciclos de lectura "Poetas en Vivo" organizado por Caja Madrid en la Biblioteca Nacional, y de los talleres creativos "El Arte de escribir". Coordina, entre otros, el certamen de teatro clásico "La vida es sueño" y el del "Teatro Contemporáneo Siglo XXI". Es miembro de la Junta Ejecutiva de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles y de la Asociación Prometeo de Poesía.
Ha recibido muchas distinciones por su obra poética, entre las que vale la pena mencionar: Accésit al Premio "Adonais" con "Encuentros" (1972), Premio Encina de la Cañada con "Canto del último profeta" (1988), Premio Feria del Libro de Madrid con "Crónicas de laberinto" (1991), Premio Blas de Otero con "Restos de almanaque" (1993), Premio Juan Alcaide con "Siempre tiempo" (1997) y en el 2004 Premio Emilio Alarcos por "Sin noticias de Gato de Ursaria". En el 2002 se le concedió el Profesor Honoris Caus de la St. Lukas Gilde Antwerpen Akademie.


                         "La mitad de los días es resto de almanaque,
                         y el tiempo está cansado
                         de jugar con nosotros, con tu pelo de alcázar
                         que mis manos asedian"



RAZÓN DE ESCRIBIR

Escribir para un tiempo
en el que no estaremos para nadie,
y en el más favorable de los casos
seremos una máscara de polvo
maquillando los libros de alguna estantería.

Escribir para un siglo, si es que llega,
menos oscuro y torpe que este siglo.
Dejar impresa la memoria:
papel, disquetes, vidrio, cerámica esmaltada,
ámbar, cuarzo o moléculas de gas.

Hacer que las palabras naveguen al futuro
como si fuesen barcos de papel
que sobrevivan hoy a su naufrágio.

Escribir por si alguien, algún día,
tiene un dolor de corazón idéntico
o sufre una alegría semejante.-


VIAJEROS AL TREN

Desesperada y gris, un poco loca,
se dispuso a viajar conmigo al fin del mundo.
-Eso está lejos -dije-,
mejor nos vamos hasta el parque,
patatas fritas y cerveza, sol,
para qué más.
Pero ella siguió haciendo el equipaje.
Cientos de cachivaches, zapatos y pañuelos,
un florete de esgrima (me sigo preguntando para qué)
guantes, perfume, rulos, crucigramas;
y tuve que trepar a las maletas para que se cerrasen.
-¡Vámonos! tengo ya los billetes del tren.
Era la dueña del asunto.

Se sentó en el asiento junto a la ventanilla, apoyó la cabeza,
y vi el reflejo de su rostro:
tenía una sonrisa de las que no dejan salida.
-Voy un momento a por tabaco- dije.
Seguía ensimismada.

Sus ojos se agrandaron a lo lejos,
cuando le dije adiós desde el andén.
Ni ella ni las maletas regresaron jamás.-


DIFICULTADES

Lo más difícil es que el corazón
recorra su distancia sin heridas,
que el tiempo tenga besos suficientes
entre las páginas del libro que hace piedra la Historia.
Lo más difícil es
que las fotografías rocen sin abrasar
las horas degolladas,
acaricien sin daño
los encajes oscuros de las horas que fueron.
Lo más difícil es que la rutina sirva para tejer
una canción de cuna
que adormezca y abrigue los caballos sin alma del olvido.
Lo más difícil es que nuestros versos
rescaten hoy de nuevo la canción más oculta, sin sangrar,
sin hacer de la vida cotidiana un esperpento.
El resto es siempre fácil, sucede simplemente.-





  TE QUIERO

Cuando alguien pronuncia esa palabras
todo se paraliza.
Los asuntos más graves adelgazan, las noticias se duermen
en los ordenadores
las solemnes estatuas
bajan del pedestal, juegan al mus
y pierden compostura.
Algo queda en suspenso,
quizás la vida o cualquier cosa de mayor importancia.
Cuando alguien las pronuncia,
todo comienza a ser igual.
Y da lo mismo
que la luna se olvide de mirarnos, que la cena esté fría.
Da igual, para entendernos, que la lluvia de abril
ponga muecas de octubre,
que tenga más de un ojo el huracán,
el cíclope,
la perdiz de los trajes o el pirata del cuento.

Da igual que tú después te calles
y que yo no conteste.-


                                                   
                                       Enrique Gracia Trinidad


Imágenes: pinturas del artista plástico español, Ginés Parra (Almería, 1896 - París, 1960).






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jueves, 7 de junio de 2012

Al alba

      Vladimír Holan, poeta checo nacido en Praga en 1905. Considerado el máximo poeta de su país en el siglo XX. Aunque fue notoria la influencia que Mallarmé ejerció en el estilo de sus primeras publicaciones, la ocupación nazi, el pacto de Munich y la guerra, fueron definitivos para que el poeta expresara su dolor de patriota en sus versos, razón por la cual fue condenado al silencio público durante quince años. Esta etapa de ostracismo se tradujo en el período más importante de su carrera literaria, representada en la publicación, a partir de 1963, de varias antologías y textos entre los que sobresalen "Sin título" en 1963 y el poema dramático "Una noche con Hamlet", "En el último trance" y "Abismo de abismo". La obra de Holan fue premiada internacionalmente aunque reconocida en su país tardíamente. Radicado en Praga desde los quince años, viajó por muchos países, especialmente visitaba Italia donde también publicó sus poemas. Murió en la capital Checa en 1980.-


                                               "Entonces el ángel es el único que sabe
                                                lo que hay encima de él,
                                                entonces el diablo es el único que sabe
                                                lo que hay debajo de él.
                                                El libro sostenido, el poema al caer"   





AL ALBA    Poesía de Vladimir Holan


Sí, es el alba...Ropa sucia
sobre el cuerpo lavado de una hermosa...
Tocar, ah, sólo tocar,
¡más de la nada ni tan siquiera el sueño!
También tú, allá abajo, te esfuerzas en vano de alto
en alto, pues quien se ha sumido en la poesía
ya nunca se saldrá.-


AUNQUE

Aunque siempre te escapas, amor mio,
eres mi presente perpetuo, ¡oh, sí!
Igual que el salto del agua:
aunque le abandona sin cesar siempre la misma agua,
él permanece siempre en el mismo sitio.-


DE NOCHE

Durante la ausencia de la mujer amada
las tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus
               piernas,
se deslizan en los zapatos de hielo
y empiezan a bailar desde tu cama
hasta la inmensa sala del insomnio...

Los zapatos suenan, dan vueltas, patean, retozan
sin piedad, abiertamente, y eso dura
y se siente bien, bailan sin duda el uno con el otro.

Tu amor sin fé sólo les ayuda
de los celos al adulterio.
Los oyes todas las noches, y más y más te hielan,
y no empiezan a fundirse hasta el momento
de volver hacia ti.-





ENCUENTRO EN EL ASCENSOR

Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.
Nos miramos sin hacer otra cosa.
Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad...
En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba,
comprendí que nunca más la vería,
que era un encuentro de una vez para siempre
y que aunque la hubiera seguido lo habría hecho como un muerto,
y que si ella hubiera vuelto hacia mí
sólo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.-



PARTUS LABYRINTHIS

Mire usted, señora, mis pecados son tantos
que usted no puede darse idea.
Y son tan pocos,
que los conoce bien.

Los que conoce son un solo pecado...
Y los que no comprende
son también ese
que usted, como a mí
incesantemente nos confunde.-


PERO EL TIEMPO

"¿Qué hay en tu corazón?" me preguntó la vida.
Era una pregunta tan brusca,
buscaba tan poca excusa,
que quise responder: ¡Nada!

Pero el tiempo (que en pie junto a una columna de piedra
obligó hace mucho a sentarse a todas las catedrales)
me dijo: "¡Mentiroso, ese lugar que en ti
han ocupado las mujeres
sólo en el infierno permanece vacío".-

CITA

Lluvia sin árboles...Húmedo heno...
Apertura del gas...Nube fría en la sartén de la luna...
Parpadeo...Guiño...Desaparición de las formas...
Casi tropieza con la carretilla de tierra del cementerio...

"¿Me quiére usted?"  -Sí.
"¿Me ama?"  -No.


                                                    Vladimir Holan


Imágenes: pinturas del artista plástico de EE.UU, Sean Cheetam (1977), del realismo urbano.


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miércoles, 6 de junio de 2012

Una cruz de silencio

     Emilio Ballagas, nacido en Camagüey, Cuba en 1908 y fallecido en La Habana en 1954, es un poeta cubano cuya obra es representativa del vanguardismo de la década de 1930; es uno de los más estimados poetas nacionales de todos los tiempos, por la finura y perfección de su estilo. Profesor universitario, alternó además literatura y periodismo a lo largo de toda su vida.
En cuanto a la dirección más pura de la poesía de Ballegas, fueron frecuentes los diversos recursos temáticos y formales de su expresión, en obras como "Júbilo y fuga" (1931), "Sabor eterno" (1939) e incluso en "Nuestra señora del mar" (1943). Sin embargo en la dirección del realismo desarrolló el poeta parte de su obra más significativa, con el cultivo de la "poesía negra" y una brillante interpretación lírica de sentimientos y tradiciones de su tierra. Una muestra de estas obras son "Elegía de María Belén Chacón", seguramente su obra de caracter más popular, "Canción para dormir a un negrito", uno de sus poemas más tiernos o "Cuadernos de poesía negra" (1934). También Ballagas se ocupó de compilar la importante "Antología de Poesía negra hispanoamericana" (1935) que lo convirtió en una de las principales figuras de esta corriente, junto a Nicolás Guillén.



                                  "Yo solo soy la sombra de tu ausencia,
                                  una oscura mitad que se acostumbra;
                                  dulce granada abierta en la penumbra,
                                  madura a tu rigor. Sorda existencia"



NOCTURNO Y ELEGÍA      poema de Emilio Ballagas


Si pregunta por mí, traza en el suelo una cruz de silencio y de ceniza
sobre el impuro nombre que padezco.
Si pregunta por mí, di que me he muerto
y que me pudro bajo las hormigas.
Dile que soy la rama de un naranjo,
la sencilla veleta de una torre.

No le digas que lloro todavía
acariciando el hueco de su ausencia
donde su ciega estatua quedó impresa
siempre al acecho de que el cuerpo vuelva.
La carne es un laurel que canta y sufre
y yo en vano esperé bajo su sombra.
Ya es tarde. Soy un mudo pececillo.

Si pregunta por mí dale estos ojos,
estas grises palabras, estos dedos:
y la gota de sangre en el pañuelo.
Dile que me he perdido, que me he vuelto
una oscura perdiz, un falso anillo
a una orilla de juncos olvidados;
dile que voy del azafrán al lirio.

Dile que quise perpetuar sus labios,
habitar el palacio de su frente.
Navegar una noche en sus cabellos.
Aprender el color de sus pupilas
y apagarme en su pecho suavemente,
nocturnamente hundido, aletargado
en un rumor de velas y sordina.

Ahora no puedo ver aunque suplique
el cuerpo que vestí de mi cariño,
me quedé fijo, roto, desprendido.
y si dudáis de mi creed al viento,
mirad al norte, preguntad al cielo.
Y os dirán si aún espero o si anochezco.


¡Ah! Si pregunta dile lo que sabes.
De mí hablarán un día los olivos
cuando yo sea el ojo de la luna,
impar sobre la frente de la noche,
adivinando conchas de la arena,
el ruiseñor suspenso de un lucero
y el hipnótico amor de las mareas.

Es verdad que estoy triste, pero tengo
sembrada una sonrisa en el tomillo,
otra sonrisa la escondí en Saturno
y he perdido la otra no sé donde.
Mejor será que espere a medianoche,
y a la vigilia del tejado fría.

No me recuerdes su entregada sangre
ni que yo puse espinas y gusanos
a morder su amistad de nube y brisa.
No soy el ogro que escupió en su agua
ni el que un cansado amor paga en monedas.
¡No soy el que frecuenta aquella casa
presidida por una sanguijuela!

(Allí se va con un ramo de lirio
a que lo estruje un ángel de alas turbias.)
No soy el que traiciona a las palomas,
a los niños, a las costelaciones...
Soy una verde luz desamparada
que su inocencia busca y solicita
con dulce silbo de pastor herido.

Soy un árbol, la punta de una aguja,
un alto gesto encuentre en equilibrio:
la golondrina en cruz, el aceitado
vuelo de un búho, el susto de una ardilla.
Soy todo, menos eso que dibuja
un índice con cieno en las paredes
de los burdeles y los cementerios.

Todo, menos aquello que se oculta
bajo una seca máscara de esparto.
Todo, menos la carne que procura
voluptuosos anillos de serpiente
ciñendo en espiral viscosa y lenta.
Soy lo que me destines, lo que inventes
para enterrar mi llanto en la neblina.

Si pregunta por mí, dile que habito
en la hoja del acanto y en la acacia.
O dile, si prefieres, que me he muerto.
Dale el suspiro mío, mi pañuelo;
mi fantasma en la nave del espejo.
Tal vez me llore en el laurel o buque
mi recuerdo en la forma de una estrella.-


                                                    Emilio Ballagas


Imágenes: pinturas del artista plástico francés, Henri Rousseau (1844-1910) Uno de los precursores de la pintura naif.





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martes, 5 de junio de 2012

De repente

               Dos poetas nacidos en España en la década del cincuenta, nos hablan de la ausencia, del amor o sea de las cosas humanas que son temas eternos de la poesía. Aquí reunidos, Pilar Pallarés (La Coruña, 1957) y Carlos Alcorta (Madrid, 1959). Ambos con excelentes libros publicados que son un acertado reflejo de la poética actual de España.


                          "Todo es vana poesía. Todo se ha convertido
                          en inútil deseo de un deseo de amor"




DE REPENTE     poesía de Pilar Pallarés

De repente
se me hace extrañísimo tu nombre,
tu nombre escrito en un pupitre,
esas sílabas muertas
clavadas a la madera
entre rayas, palomas, una mosca,
una estrella, un rostro, un martillo y una hoz.
Tu nombre,
tu nombre hoy tan extraño,
alejado de ti, aqyí, perdido.
Sólo tengo tu nombre en una mesa
en medio del silencio,
solamente esos maragatos sin sentido
y todo este espacio lleno de tu ausencia.
Sólo tengo mi alma destrozada
encima de esta mesa.
Toco la fría madera: estás ausente.
No quedan
huellas de ti en estas letras suicidas,
nada de la mano que les hizo bajo su corteza
nada de ti que me queda en esta mañana sin tiempo.
Por qué,
por qué ahora me es tu nombre tan extraño,
por qué semeja sólo un espantajo tuerto,
una máscara vacía colgada de la nada,
una llanura sin dios.
Por qué
ya no te reconozco en tu nombre.
Llegarás de repente y yo ya no tendré
palabra para llamarte.
Tú también sentirás que algo se está rompiendo.-


                               Pilar Pallarés



GUERRA SUCIA    poesía de Carlos Alcorta

Sospecho que jamás volveré a verte.
Sospecho que será mi amor tan corto
como el viaje en un tren de cercanías,
que no apartarás durante el trayecto,
la mirada del libro que sostienes
con firmeza entre las manos, ajena
a la lluvia, al paisaje, a mi presencia.

Mientras, el silencio pasa rozándote,
rozándonos los labios
hablándome de ti,
de la noche que se acerca insegura,
humilde y vacía como la próxima
estación, como el próximo fracaso.

Indiferente y sola, te marchaste.
En el aire viciado del vagón
quedó flotando el pozo
de la nostalgia. Perseguí a través
del cristal el fantasma de un recuerdo,
si hermoso o terrible, lo desconozco.
Pero no renunciaré -porque me pertenece-
a la lectura de ese joven cuerpo
a la deriva, a inventar un pasado,
a defender la bondad de los sueños.

Tal vez, años después, ya casi viejo,
me arrepienta de las horas perdidas
observando cómo el deseo mancha
las paredes insomnes de la casa,
cómo cubren de escombros y hojas muertas
el jardín. Tal vez piense que, en el fondo,
todo tiene un precio, que fabriqué
una historia, una vida fantástica,
irreal que -como advertía Rilke-
debo olvidar para hacerla únicamente
mía y que desdeibujo sin pudor
como argumento para emborronar
unas cuartillas y engañar así
al inocente lector que me cree
sincero y siente, quizá, en su propia
carne la herida informe, no cerrada
del amor traicionado.

Depende de mí, de si continúo
o no este juego que vivas o mueras.
Con un golpe de suerte, con los dados
trucados puedo desenmascararte.-


                                    Carlos Alcorta

Imágenes: pinturas de Carolyn Anderson, artista plástica de Estados Unidos, del impresionismo.







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domingo, 3 de junio de 2012

de Cuba

            Tres excelente escritores cubanos que compartieron el mismo tiempo, el mismo amor por la poesía, el mismo suelo: Mirta Aguirre (Cuba, 1912-1980) , Adolfo Menendez Alberdi (Cuba, 1906-1985) y Domingo Alfonso (Cuba, 1935). Los tres hablan del amor.


                                  "Si pregunta por mí, dile que habito
                                  en la hoja del acanto y en la acacia.
                                  O dile, si prefieres, que me he muerto.
                                  Tal vez me llore en el laurel o busque
                                  mi recuerdo en la forma de una estrella"



ELEGÍA II    poema de Mirta Aguirre


Yo me acostumbro amor, amor, yo me acostumbro.
Yo me acostumbro a estar sin ti. ¿Lo entiendes?
Quiere de cir, amor, que no amanece;
quiere decir que aprendo a abrir los ojos
sin tu beso.
quiere decir que olvido, amor, que yo te olvido.

Como un morirse lento, implacable, a pedazos,
yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.
Y acostumbrarse es una cosa oscura,
es una cosa eterna, sin caminos,
como un caer caer en el vacío.

Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.

Y un día y otro pasan.
Y un día triste no es día sino un cortejo inmenso.
Y dos días de tristeza ya no pueden decirse.
Y acostumbrarse es una palabra irremediable
que ojalá nunca sepas.

Una criatura tiene su tamaño,
tiene su borde estrecho, su medida.
Y ha de haber para todos la pequeña alegría,
esa mínima dicha que es un derecho humano.
ser feliz, amor mío, es como el aire, el agua,
algo para la vida.

Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.

 
Lejos, tu mano corta el pan para otra boca.
Lejos, suenan tus pasos y como yo sé que suenan.
Lejos, amor, muy lejos.
Y allí, donde mi angustia está sin ecos,
tú sonríes, tú eres,
y no sabes, amor, con cuánta sangre,
con qué amarga paciencia,
con cuánta fuerza para ahogar, yo olvido,
yo deshago mi sueño
y me acostumbro, amor, y me acostumbro.-

         
                                       Mirta Aguirre



MUJERES   poema de  Adolfo Menéndez Alberdi

Yo aprendí la embriaguez del beso impuro.
La emoción de las citas
breves y tempestuosas
                       procuraba.
Las mujeres sin fechas perdurables,
sus pasos inexactos,
sus vestidos,
eran los visitantes de mis noches,
la compañía de mis soledades.
Por eso
nuestro encuentro fue el retorno
sencillo
hacia el comienzo,
al sendero de música y latidos
donde nos aguardaba
la propia claridad inadvertida,
la simple unión que forman dos mitades.
Por eso he comprendido
-comprendemos- ahora
la razón de la existencia.
Por eso
desde entonces -desde ahora-
amándonos queremos a los que aman
la vida cotidiana y sus quehaceres.
Por eso, compañera,
los corazones con que amanecemos
salen a trabajar por la alegría
del mundo,
unidos,
como dos obreros.-

                                     Adolfo Menéndez Alberdi




         
             ESA MUJER QUE AMO Y NO ME AMA  poema de Domingo Alfonso

                 Esa mujer que amo...y no me ama,
                 por amar a quien nunca la ha querido,
                 este humo que tanto he perseguido
                 y que escapa de mí cual de la llama.

                 Esta agua de azucena que derrama
                 en la sed que por ella nunca ha ardido,
                 ni arderá alguna vez, y no ha podido
                 derramar en la boca que se inflama.

                 Esta mujer que me pesigue huyendo
                 y en vano el horizonte persiguiendo;
                 este cielo distante de mi senda,

                 este juego de amor, que no comprendo,
                 esta mujer a quien la vida ofrendo
                 y que acaso no valga ni la ofrenda...



                                  Domingo Alfonso


Imágenes: pinturas del artista plástico cubano Denis Nuñez Rodríguez (Matanzas, 1967)



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sábado, 2 de junio de 2012

Ella se viste

         Luis Jiménez- Clavería nació en Madrid el 14 de mayo de 1948, ciudad donde reside. Poeta, Abogado, pertenece desde 1974 al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, con destino, desde ese año, en la Dirección General de Bellas Artes y Archivos. Fue director general de Protección del Patrimonio, en febrero de 2005 fue designado gerente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Fue en 1979, participante del Ciclo de poetas Nuevos celebrado en el Ateneo de Madrid. En 1980 fue nombrado correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, Andalucía. Ha publicado "Los Gatos" Premio César de Poesía (Cuenca, 1980), "Figuras al filo del tiempo" (1984), "Elegía y noviembre de la luz" (1988), "El Espacio del viento" (1992), "Once instantes de amor" (1994), "Leyenda del humo" (1994) y la antología poética "Un ramo de niebla" en el año 2001.

                        
                           "¿Es mi fuego ese fuego que me quema y te quema,
                            y en fúlgido oro convierte tus bordes?
                            ¿Reconoces, al fin, que esa luz que te ciega es mi luz
                            y en ella me consumo y te consumes?" 




 CUANDO ELLA SE VISTE Y SE VA    poesía de Luis Jiménez- Clavería


Cuando ella se viste, la lenta transformación de un cuadro veo.cuando ella se viste mientras llueve
y queda presa en el terrible lacrimario,
destilan sangre las acacias.

Como una criatura carroliana
introduce sus piernas en las medias de cristal,
y los peces de cera crepitan:
acaba de arrojar un puñado de diamantes
contra el suelo.

    Se sigue vistiendo
y lenta
transforma su cuerpo.
Su cuerpo es una nave de conquista
que surca aguas de nadie;
el trauma corrosivo de la gran ciudad.

Se tambalea el cuarto bajo su paso romano,
mientras una brocha llorosa
pinta de color su indumentaria;
la tristeza del negro para su jersey,
el alegre fresa para su falda de metal.
    Como un áspid el collar se enrolla a su garganta;
son siete vueltas de dolor.
Luego, las oscuras sombras de los ojos,
dibujadas con una línea de carbón
que enarca también las cejas del orgullo.
Así queda la memoria, o el olvido,
en su mirada de ultratumba.

Fuera, en la calle, ha dejado de llover.
    Negros son los zapatos de largo tacón
que impulsan su figura.
    Y tras la última contemplación ante el espejo
resuena la hoja de la puerta y se va.
Se va.
Se ha ido.
Por la calle traspasada de un fuerte olor a tierra y pasto,
camina.
           Queda en la estancia,
entremezclado,
el delicado perfume de rabanne
y reinando en la recia mansedumbre del orden,
el aroma, inextinguible, de su ausencia.-


                                                  (de "Elegía y noviembre de la luz")




MUCHACHAS EN FLOR

Venis del ensueño,
del placer que la noche con usura atesora.
Bajo la luna que asoma y observa,
tiemblan confusos los senos que urgentes reclaman
la prontitud del vivir.
La blusa al viento nocturno esconde los besos
    recientes;
círculos oscuros, infalibles señalan
el color del deseo.
Cárdena es la bruma que tal desorden protege.
Al regreso, squivas y saciadas,
buscaís el reposo que al cuerpo permita
la ventura de otra noche de amor.
Nada ni nadie os preocupa;
sois jóvenes y hermosas.

Las veo desde siempre vivir una noche inextinguible, en las afueras del tiempo y de la vida.
Vuestro mundo es el mío.
Mi mirada es esa mano invisible que las roza,
ese labio que las besa.
Mas no temaís la luz de mis ojos;
divinidad y secreto nos unen.
Guardo con celo vuestro afán junto al mío,
fuego que un mismo don consume y aviva:

aquel que a mis ojos otroga el deleite del tacto
y a vosotras las hace perpetuo deseo,
alegres ninfas sin rostro, sin nombre, sin edad,
que el tiempo, burlado, no conoce ni somete.-


FLASH

Veo a mi abuela en el jardín,
con las zapatillas llenas de mariposas,
regando las hortensias azules.
Sonriente,
de las ramas de un árbol su gato se cuelga.-


                                                  Luis Jiménez Clavería


Imágenes: pinturas del artista plástico español, José Miguel Román Francés (Alicante, 1950)



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viernes, 1 de junio de 2012

Dulce amor

                         Victoriano Crémer, poeta, novelista y ensayista español, nació en Burgos el 18 de diciembre de 1906. De condición humilde, hijo de un trabajador de la Compañía de Ferrocarriles del Norte de España. Publicó su primer poema con 16 años, en el semanario Crónica de León. Trabajó en su juventud como vendedor de periódicos, cadete de farmacia, tipógrafo, locutor y periodista clandestino mientras se involucraba en las actividades de los anarcosindicalistas de León, donde residió practicamente toda su vida. Tuvo muchos enfrentamientos con el régimen franquista y canalizó la lucha de toda una generación de poetas que encontraron en ella su medio de expresión. Su obra abarca desde el existencialismo hasta las preocupaciones sociales. También cultivó la narrativa, siempre con tintes sociales.
En 2007 celebró su centésimo cumpleaños y recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Pese a su más de 100 años de edad, publicaba una columna diaria en el Diario de León. Su poemario "El Último jinete" obtuvo el Premio Gil de Biedma en 2008. Asímismo en febrero de 2009, Crémer recibió la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes. Este galardón reconocía su trayectoria en el mundo de las artes que inició con su primera obra "Tendiendo el vuelo", publicada en 1928. Falleció el 27 de junio de 2009, habiendo cumplido 102 años, como el poeta más longevo de España.


                                 "Extenso mar, o renovado velo;
                                 cuna del sueño, en la que el ser madura;
                                 alondra vertical ganando altura
                                 en la flotante música del vuelo"


DULCE AMOR            poesía de Victoriano Crémer

Las cosas suceden así,
sencillamente: 

Vuelven del trabajo
con sabor de cal viva entre los dientes.
La esposa les contempla con costumbre.
-¿Quién dice amor, si la palabra estrella?-

Y toman del pan,
como si fuera barro y arena,
un puñado tan sólo.
(Es pan de pobres, desalado y negro
y triste como el silencio de la casa toda.)

Y se marchan.

(La esposa les oye cerrar la puerta
pero no dice nada. ¡Está tan cansada!
Prefiere aquella fría soledad
con olor de abandono.

Pudiera recordar su juventud y dormir,
pero ¿quién sueña o duerme?
los pobres no recuerdan;
mueren como las piedras roídas de las murallas.

Ellos, en tanto, beben
un agrio vino con sabor de azufre;
y si ríen y gritan y golpean,
es porque -¡Dios, qué vida!-
da rabia beber sin alegría.

Acaso entonces lleguen hombres
de esos que velan por la paz de las familias,
y les hablen del dulce amor de las esposas
y del descanso junto al fuego,
escuchando, por la radio, una dulce canción,
mientras los niños buscan en el atlas
países coronados de yedras o corales...

Si esto sucede, gritan con más fuerza
y beben más vino agrio con sabor de azufre,
hasta que ya no saben dónde tienen los ojos,
ni por qué les duele el corazón.

Les arrojan con prisa.
La calle es larga, y en el firmamento
las estrellas relucen.

Regresan a la casa -¡Oh dulce hogar!- llorando.
La esposa les contempla con costumbre.
-¿Quién dice amor, si la palabra estalla?.-


NOVIA DEL RECUERDO YA

Si acertara tu contorno
y pudiera recogerte
de tan lejos, negra novia,
inmóvil y permanente.

Si se me diera cubrir
el largo trecho de ausencia
en un galope de tactos
de labios y de violetas.

Si aún alcanzara el remate
delgadísimo del beso
perdido en la lejanía
aún viva de mi recuerdo...

...Serías mía de nuevo
-mi lejana negra novia-
con gallos y cascabeles
repicando tus alcobas

de espejos y de violetas.
Con tu mirada en el agua
viéndome venir de lejos
por los caminos del alba.

Serías mía de nuevo
con mi risa y tus ojeras;
con mi gloria y tu congoja
de pájaro sin vereda.

Con mi gloria y con la tuya;
con la gloria de las almas
nuevas, frenéticamente,
en un abrazo de espadas.

Porque es tiempo y mi mensaje
se va de mí, derramado;
negra novia del recuerdo,
lejana y sola, esperando.-


                           
                                     FRENTE A FRENTE LOS DOS

                                 Los dos damos igual: pálpito y celo.
                                 El corazón nos juega su sonrisa
                                 y un sol titiritero da en el suelo
                                desnucado, de su áurea cornisa.

                                 Ni luna enardecida, ni alta brisa:
                                 firmamentos de cal a tu recelo
                                 y una hora inmóvil, silenciosa y lisa
                                desgranando en mis pulsos su desvelo.

                                Frente a frente los dos, con nuestro beso
                                embridado de dientes y de brumas,
                                dudando en decidirse -libre o preso-
                                por lecho de cristal, nardos o espumas.-


                                         Victoriano Crémer


Imágenes: pinturas del artista plástico de la India, Asokan Nanniyode. Contemporáneo.



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