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sábado, 30 de marzo de 2013

La cerradura del amor

                                                              Francisco Brines

Poeta español nacido en Oliva, Valencia en 1932. Estudió Derecho en Salamanca y cursó estudios de Filosofía y Letras en Madrid. Pertenece al conjunto de poetas llamado "Grupo de los años 50". En el año 2001 fue nombrado miembro de la Real Academia Española. Se destacan entre sus obras "Las brasas" (1959), "Palabras a la oscuridad" (1967), "El otoño de las rosas" (1987), "La última costa" (1998), etc. Es uno de los poetas actuales de más hondo acento elegíaco. Fue premiado en varias ocasiones, entre ellas , obtuvo el "Premio de las Letras Valencianas" en 1967, el Premio Nacional de Literatura en 1987, el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1999 y el Premio Reina Sofía de Poesía en 2010.-


                                                           "canta en el aire un pájaro,
                                                           el pájaro invisible de mi infancia,
                                                           el que entonces cantaba ya sin vida"



LA CERRADURA DEL AMOR   poesía de Francisco Brines



Soluciona la noche con monedas:
pagas así la cama.
Mas aquello por lo que tanto diera
(o quizás dieras poco):
la promesa del cielo (que es lo eterno)
o esta vida final (el desengaño),
por el amor lo dieras casi todo.
Mas si lo ves venir aguarda altivo
porque el don que te llega lo mereces.
No le opongas dureza, mas que llame
a la puerta cerrada. No te fíes
de la belleza de un semblante joven,
y escruta su mirada con la tuya;
ayuda la experiencia de los años
para tocar el alma. Si algo sabes
debe servirte mucho en esas horas.
Puede que, a quien esperas, le despidas,
y te quedes más solo.
Mas el amor no pagues con monedas,
no mendigues aquello que mereces.-



MADRIGAL NOCTURNO

Tus nocturnos cabellos de oro, ramicillos de uva,
vericuetos de la paciencia y asombros del espejo,
¿cómo usar de ellos, pues que sin pensamiento, aún vano,
existen?

Tentación de la mano, si no desenredaras presas plumas
de siniestras aves: encanalladas risas
callejeras, gestos mohines, escándalos domésticos;
tentación de los ojos, para enjugar sus blandos hilos
el apócrifo llanto de un alba más cercana,
con más copas bebidas;
ardiente tentación de hacer caer en ellos
el tedio de las horas, la dormida ceniza del cigarro.

¿De qué podrá servir, en esta noche, tu artificiosa adolescencia?-



PALABRAS PARA UNA MIRADA

Miras, con ojos luminosos,
mientras hablo, mis ojos. Los cabellos
son fuego y seda,
y el rosa laberinto del oído
desvaría en la noche,
acepta las razones que doy sobre una vida
que ha perdido la dicha y su mejor edad.
¿Cómo me ven tus ojos? Yo sé, porque estás cerca,
que mis labios sonríen,
y hay en mí delirante juventud.
Inocente me miras, y no quiero saber
si soy el más dichoso hipócrita.
Sería pervertirte decir
que quien ha envejecido es traidor,
pues ha dado la vida
o ha dado el alma,
no sólo por placer, también por tedio,
o por tranquilidad;
muy pocas veces por amor.

He acercado mis labios a los tuyos,
en su fuego he dejado mi calor,
y emboscado en la noche
iba espiando en ti vejez y desengaño.-


LA PIEDAD DEL TIEMPO

¿En qué oscuro rincón del tiempo que ya ha muerto
viven aún,
ardiendo, aquellos muslos?

Le dan luz todavía
a estos ojos tan viejos y engañados,
que ahora vuelven a ser el milagro que fueron:
deseo de una carne, y la alegría
de lo que no se niega.

La vida es el naufragio de una obstinada imagen
que ya nunca sabremos si existió,
pues sólo pertenece a un lugar extinguido.-

                                                 

                                                                     Francisco Brines







Imágenes: pinturas de William Kay Blacklock  (Inglaterra, 1872-1922)


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda 
la Palabra"
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viernes, 29 de marzo de 2013

Cae el sol

                                                                  José Hierro

                                                           (España, 1922-2002)


                                  "Como la rosa: nunca
                                  te ampañes un pensamiento.
                                  No es para ti la vida
                                  que te nace de adentro"



CAE EL SOL    poesía de José Hierro


Perdóname. No volverá a ocurrir.
Ahora quisiera
meditar, recogerme, olvidar: ser
hoja de olvido y soledad.
Hubiera sido necesario el viento
que esparce las escamas del otoño
con rumor y color.
Hubiera sido necesario el viento.

Hablo con humildad,
con la desilución, la gratitud
de quien vivió de la limosna de la vida.
Con la tristeza de quien busca
una pobre verdad en que apoyarse y descansar.
La limosna fue hermosa -seres, sueños, sucesos, amor-,
don gratuito, porque nada merecí.

¡Y la verdad! ¡Y la verdad!
Buscada a golpes, en los seres,
hiriéndolos e hiriéndome;
hurgada en las palabras;
cavada en lo profundo de los hechos
-mínimos, gigantescos, qué más da:
después de todo, nadie sabe
qué es lo pequeño y qué lo enorme;
grande puede llamarse a una cereza
("hoy se caen solas las cerezas",
me dijeron un día, y yo sé por qué fue),
pequeño puede ser un monte,
el universo y el amor.

Se me había olvidado algo
que había sucedido.
Algo de lo que yo me arrepentía
o, tal vez, me jactaba.
Algo que debió ser de otra manera.
Algo que era importante
porque pertenecía a mi vida: era mi vida.
(Perdóname si considero importante mi vida:
es todo lo que tengo, lo que tuve;
hace ya mucho tiempo, yo la habría vivido
a oscuras, sin lengua, sin oídos, sin manos,
colgado en el vacío,
sin esperanza.)

Pero se me ha borrado
la historia (la nostalgia)
y no tengo proyectos
para mañana, ni siquiera creo
que exista ese mañana (la esperanza).
Ando por el presente
y no vivo el presente
(la plenitud en el dolor y la alegría).
Parezco un desterrado
que ha olvidado hasta el nombre de su patria,
su situación precisa, los caminos
que conducen a ella.
Perdóname que necesite
averiguar su sitio exacto.
Y cuando sepa dónde la perdí,
quiero ofrecerte mi destierro, lo que vale
tanto como la vida para mí, que es su sentido.
Y entonces, triste, pero firme,
perdóname, te ofreceré una vida
ya sin demonio ni alucinaciones.-






CORAZÓN QUE TE HIERE

Corazón que te hiere
con una rama verde.

Llegó a mi lado. Era
el momento más fuerte
que el recuerdo. Es hoy todo
inolvidable. El verde
de los álamos es
vida. Los cielos tienen
azul de amor sereno
que aún ignora la muerte.

Llega a mi lado. Trae
una rama (Parece
la verde primavera
que entre sus manos duerme.)
Oh, qué felicidad.
Las brisas, cómo mecen.
Ella saca a las flores
de su encanto silvestre.
Ella toca de gracia
el áspero presente.

Llega a mi lado. Trae
una rama. (Se mueve
irreal: su elemento
es la música. Viene
quebrando los silencios
maravillosamente.)

Entre sus manos es
la rama una serpiente
de luz, un río frágil,
bandera transparente
que pone en este ensueño
su alegría evidente.
(Por la rama comprendo
que estamos vivos. Este
instante no es sueño
que pasa y no nos mueve.)
Es un látigo frágil,
una llama en que beben
nuestros ojos.
 
                 ¿Por qué
lo ceñiste a mis sienes,
como si fuera el único
dios a quien perteneces?
¡Por qué te he preguntado
si ceñiste otras sienes!

Corazón, te han herido
con una rama verde.-




                                                   José Hierro 


Imágenes: pinturas del artista francés Henri Lebasque y del ruso Vladimir Ryabchikov.


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda 
la Palabra"
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miércoles, 27 de marzo de 2013

Estaciones

                                                                Quique de Lucio

Por ser el día 27 de marzo mi cumpleaños y abusando de la posibilidad de poder publicar mis propias poesías. Pongo a consideración una pequeña parte de la Serie "Las seis estaciones", escritas en el último semestre del 2012. Estos textos, de diez líneas, integrarán un próximo libro cuyo título será "El Laberinto de las estaciones". Gracias, amables lectores y amigos.-


                                       "Se marchaban los autos cuando el sol declinaba,
                                       mientras yo recogía los juguetes
                                       y el río iba volviéndose más frío, verde y ronco,
                                       el verano fue la vida" 



ESTACIONES   -1-   poesía de Quique de lucio

El viernes ya es marzo
y hay un álgido anochecer,
muy enorme por lo que el día tuvo de mágico.
              Anochece. Anochecemos.
En marzo la vida se nombra
a veces. Brote del sobreviviente brote,
el palpitante corazón deshoja los latidos.
El antiguo ensueño del verano se desbarata.

               Maduré para llegar horas enteras,
y he aquí la vida, hermosa y dura.-


ESTACIONES    -2-

Sucede que a veces no entendemos
el lenguaje de promesas del viento,
entonces necesitamos más luz sobre las manos.
Necesitamos más luz sobre el espejo
y fuego, una luna, un sauce y un cielo cóncavo.
                 Y que haya llovido.
Sucede que van cayendo y cayendo los días
en las áridas cunetas de otros vientos antiguos.

Y de pronto el prodigio; pasan las estaciones
             y las aves queridas vuelan ya de regreso.-



ESTACIONES  -3-

             Como es domingo las historias se cuentan
con los ojos del frío. Y el poema
se queda en los relojes, detenido.
Entonces nos debemos el sol
que tenemos, quizás algo menos
de este rincón de olvido.
Decir suavemente con voz de nieve:
"enséñame una llama que se apague distinto".

              Como es domingo, como nadie ríe,
llévenle al alba un poco de tomillo.-



 ESTACIONES  -4-

Bajo un cielo sin pájaros va cayendo el sol
y su cadáver frío cruza abril, todas las auroras
gritan desde su ayer que aún no está muerta la savia
         que sostiene a la hiedra. En otoño
nos querrán llevar a otro cielo los vientos,
y también a una calle sin nombre y sin ventanas.
No es que no haya luz pero los rayos
deben llegar a la cueva donde el fuego no ilumina.

Entonces, desde el subterráneo húmedo y sombrío,
          al breve paraíso que brota en cada vida.-


ESTACIONES  -5-


No sabemos si es altura o es abismo el sitio
en donde se asoman, o si son o no son;
            esas gotas de frío en plena noche
que tiemblan, que se ensanchan, que se encogen.
No hay ley de gravedad en la vigilia, cuando
la estación avance esparcirá sus dominios en otra hoguera.
Entonces, se acabará el sonido de la escarcha
             y las calles de Córdoba arderán a mediodía.

Y así venceremos; cantará la luz entre las manos,
             en los días luminosos de un enero.-




                                                               Quique de Lucio






Imágenes: fotografías digitales y pintura del artista ruso Filipp Malyavin (1869-1940)



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domingo, 24 de marzo de 2013

Asunción

                                                           Mario Benedetti
                                                       (Uruguay, 1920-2009)


                                       "Hemos llegado al crepúsculo neutro
                                       donde el día y la noche se funden y se igualan.
                                       Nadie podrá olvidar este descanso"




ASUNCION DE TI     poesía de Mario Benedetti

1
Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a aherrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quíen eras tú detrás de esa cortina,
quien era yo detrás de mí.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.

Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
vengo un poco de ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve riesgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.-



A TIENTAS

Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de penas en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre
se avanza a tientas/ lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un poco de nostalgias
se avanza a tientas/ vacilante
no importan las distancias ni el horario
ni que el futuro sea un vislumbre
o una pasión deshabitada
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.-



CONFIDENCIAL

Fueron jóvenes los viejos
pero la vida se ha ido
desgranando en el espejo
y serán viejos los jóvenes
pero no lo divulguemos
que hasta las paredes oyen.-




                                                   Mario Benedetti








Imágenes: Obras de la artista plástica Zoe Mc Iver (Estados Unidos, contemporánea)



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viernes, 22 de marzo de 2013

Tus paseos

                                                                    Elvio Romero

Poeta paraguayo nacido en Yegros, Cazapá en 1926. Por sus ideas de izquierda debió exiliarse en Argentina durante varios años para posteriormente residir en Cuba, Italia y Francia, donde fue reconocido como un gran poeta y conferencista. De su extensa obra, se puede citar: "Días roturados" (1948), "Resoles áridos"(1950), "Despiertan las fogatas" (1953), "Los innombrables" (1959), "De cara al corazón" (1961), "Esta guitarra dura" (1961), "Los valles imaginarios" (1984), "Flechas en un arco tendido" (1994), etc. En 1990 se editaron dos volúmenes con sus obras completas de poesía. En 1991 obtuvo el Premio Nacional de Literatura del Paraguay. Falleció en Buenos Aires en el año 2004.



                                           "Soy como tú,
                                           de piel morena, oscura, oscura,
                                           con estrellas heridas por adentro
                                           y por fuera sudor, cáscara dura"



TUS PASEOS   poesía de Elvio Romero


Hoy bajas por la carretera
y yo te escucho cómo cantas;
vuelan pájaros de tus hombros,
vuelan gramillas de tus faldas;
en las colinas de tus senos
se aventan las oscuras gramas,
y se ve en el trasluz del horizonte
que se disipa ya la madrugada.

Tú sales a mirar la noche,
a trajinar por las llamadas,
desprendes el cabello al aire
y la humedad se te rezaga
bajo los pies, entre las piedras,
elemental y sofocada,
y yo te aguardo porque sé que traes
los ojos limpios de esperar el alba.

Necesitas la noche. Sube
su penumbra por tus espaldas,
tomas olor a los tomillos,
desnuda entre las hierbas agrias,
verdes se quedan tus hoyuelos,
florecen verdes tus pestañas,
y vuelves como un árbol caminante,
como raíz nutrida y fecundada.

Por las colinas de tus senos
se aventan las oscuras gramas.
Tú necesitas de la noche,
de los montes y las bajadas.
Pones la mano entre la tierra,
quedas de pronto ensimismada
y luego vegetal, verde y sereno,
tu rostro se ilumina en la mañana.-


VACÍO

Doblé lo que era nuestro. Ciertamente
te amé como a ninguna. Destruí cuanto
amaba. Un sueño malo
-de rencores antiguos- oscureció mis frondas.
Titiritero falso, solté todos los hilos que me unían
al eco fiel de tu alma, a tu secreto encanto;
mal leñador, talé ramajes vanos con inútiles golpes;
tiré abajo la casa con la antigua violencia de mi gente
y la perdí, torcí el sendero y lo dejé en la arena
como una carta triste que se arroja en un cesto.

Como a ninguna, digo. Un alevoso
viento amargo ha soplado. Esto es el fin
de un largo viaje al esplendor de un beso.

Doblé lo que era nuestro.-



SIEMPRE

Estoy contigo

             cuando levantas la mirada,
             si eres donaire o jazmín puro
             en el dolor como en la calma.

cuando el sol dora al fondo de tus ojos,
cuando en el alto alcor, tranquila, cantas,
cuando se encienden tu alma y tus cabellos,
              estoy contigo.

Siempre que burles todas las celadas,
siempre que huelas a radiantes frutas,
siempre que me acompañes en la marcha,
              estoy contigo.

              Si te empapas con el rocío,
              si te alumbras con el poniente,
              si te regocija el alba,
              si permaneces en tu sitio,
              como una lumbre vencedora,
              si sales a enfrentar la madrugada,
              si todo se da en ti, luz de mis ojos,
              al levanarse airosa de la manta,
                               estoy contigo.

Pero cuando te envuelves con un frío
silencio inútil de intranquilas aguas,
si te enajenas de tu propia dicha,
si el mediodía hiere tus pisadas,
si para darte todo lo que tengo
el fuego herido de mi amor no basta,
si te acercas con rostro ensombrecido,
si desandas las huellas conquistadas,
                no, no estoy contigo.-



                                                             Elvio Romero





  


Imágenes: Pinturas del artista Vladimir Dimitrov  (Bulgaria, 1882-1960)


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jueves, 21 de marzo de 2013

La secreta casa

                                                                         Jorge Teiller
                                                                    ( Chile, 1935-1996)

                                             
                                                "Me escribes desde una ciudad que odias
                                                 a las nueve y media de la noche.
                                                 Cierto, yo estaba bebiendo,
                                                 mientras tú oías Bach y pensabas volar"



EN LA SECRETA CASA DE LA NOCHE    poesía de Jorge Teiller


Cuando ella y yo nos ocultamos
en la secreta casa de la noche
a la hora en que los pescadores furtivos
reparan sus redes tras los matorrales,
aunque todas las estrellas cayeran
yo no tendría ningún deseo que pedirles.

Y no importa que el viento olvide mi nombre
y pase dando gritos burlones
como un campesino ebrio que vuelve de la feria,
porque ella y yo estamos ocultos
en la secreta casa de la noche.

Ella pasea por mi cuarto
como la sombra desnuda
de los manzanos en el muro,
y su cuerpo se enciende como un árbol de pascua
para una fiesta de ángeles perdidos.

El temporal del último tren
pasa remeciendo las casas de madera.
Las madres cierran todas las puertas
y los pescadores furtivos van a repletar sus redes
mientras ella y yo nos ocultamos
en la secreta casa de la noche.-



LA PORTADORA

Y si te amo, es porque veo en ti la Portadora,
la que, sin saberlo, trae la blanca estrella de la mañana,
el anuncio del viaje
a través de días y días y días trenzados como las hebras de la lluvia
cuya cabellera, como la suya, me sigue.
Pues bien sé yo que  no es sino una palabra más,
más allá del fatigado aliento nocturno que se mezcla,
la rama de canela que los sueños agitan tras cada muerte que nos une,
pues bien sé yo que tú y yo no somos sino una palabra más
que terminará de pronunciarse
tras dispensarse una a otra
como los ciegos entre ellos se dispensan el vino, ese sol
que brilla para quienes nunca verán.


Y nuestros días son palabras pronunciadas por otros,
palabras que esconden palabras más grandes.
Por eso te digo tras las pálidas máscaras de estas palabras
y antes de callar para mostrar mi verdadero rostro:
"Toma mi mano. Piensa que estamos entre la multitud
aturdida y satisfecha
ante las puertas infernales,
y que ante esas puertas, por un momento,
llenos de compasión, aprisionamos amor en nuestras manos
y tal vez nos será dispensado
conservar el recuerdo de una sola palabra amada
y el recuerdo de ese gesto
lo único nuestro".-



QUÉ HISTORIA ES ÉSTA ?

¿Qué historia es esta y cuál es su final?
Ya no quiero ser más vendedor de palabras.
Ya mi cabeza está demasiado aturdida
y mi canción es sólo un montón de hojas muertas.

Me da lo mismo la ciudad que el campo.
Trataré de olvidar los poemas y los libros
abrigaré mi cuello con una vieja bufanda
y me echaré un pan el bolsillo.

Oleré a mal vino y suciedad
enturbiando los limpios mediodías.
Y me haré el tonto a propósito de todo.

Y sin tener necesidad de triunfar o fracasar
trataré que la escarcha cubra mi pasado
porque no puedo sino hacer estupideces
seguir caminando en estos tiempos.-



                                                                    Jorge Teiller






Imágenes: pinturas del artista francés Louis Anquetín  (Etrepagny, 1861-París, 1932)



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martes, 19 de marzo de 2013

Otoño

                                                         Otoño 2013


                              "Aprovechemos el otoño
                               antes de que el invierno nos escombre
                                    entremos a codazos en la franja del sol
                                    y admiremos a los pájaros que emigran

                                    ahora que calienta el corazón
                                    aunque sea de a ratos y de a poco
                                    pensemos y sintamos todavía
                                    con el viejo cariño que nos queda."

                                                                          Mario Benedetti



UN ROSTRO EN EL OTOÑO   poesía de Olga Orozco

La mujer del otoño llegaba a mi ventana
sumergiendo su rostro entre las vides,
reclinando sus hombros, sus vegetales hombros
buscando inútilmente su pecho resignado
a nacer y morir entre dos sueños.

Desde un lejano cielo la aguardaban las lluvias,
aquellas que aguardaban duramente su dulce piel
labrada por el duelo de una vieja estación,
sus ojos que nacían desde el llanto
o su pálida boca perdida para siempre,
como una plegaria que inconmovibles dioses acallaran.

Luego estaban los vientos adormeciendo el mundo
entre sus manos,
repitiendo en sus mustios cabellos enlazados
la inacabable endecha de las hojas que caen;
y allá, bajo las frías coronas del invierno,
el cálido refugio de la tierra para su soledad,
semejante a un presagio,
retornada a su estela como un ala.

Oh, vosotros, los inclementes ángeles del tiempo,
los que habitáis aún la lejanía
-ese olvido demasiado rebelde-;
vosotros, que llevaís a la sombra,
a sus marchitos ídolos, eternos todavía,
mi corazón hostil, abandonado:
no me podréis quitar esta pequeña vida entre dos sueños,
este cuerpo de lianas y de hojas que cae blandamente,
que se muere hacia adentro, como mueren las hierbas.-

                            Olga Orozco





MARIPOSA DE OTOÑO   poesía de Pablo Neruda

La mariposa volotea
y arde -con el sol- a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: -No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice: -Te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.-


             Pablo Neruda





Imágenes: pinturas del artista Oleg Trofimov  (Rusia, 1962)



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lunes, 18 de marzo de 2013

Tango mortal

                                                               Günter Grass

Poeta, ensayista y novelista alemán nacido en Danzing, en 1927. Es considerado una de las más importantes figuras de la literatura alemana contemporánea. Desde niño mostró inclinación por la literatura, gracias a la gran facilidad para escribir y su impecable dicción. Estudió en la Academia de Arte de Düsseldorf y en la Academia de Bellas Artes de Berlin. En 1999 obtuvo el Premio Nobel de Literatura y el Premio "Príncipe Asturias de las Letras". Saltó a la fama mundial con su obra "El tambor de hojalata", después de la cual ha publicado, además de novelas, dramas, escritos de caracter cultural y político , varios libros de poemas. Reside actualmente en Berlin.


                                                  "Tras empinado ascenso,
                                                  hasta llegar más alto que las nubes
                                                  y más arriba aún,
                                                  Ícaro planea el siguiente vuelo"



TANGO MORTAL  poesía de Günter Grass

Orden, como desde arriba: el cuerpo que huye el cuerpo,
estirado, está en fuga,
así es como esto nos arrebata.

Ningún abismo, pero una vastedad a la que,
como si hubiera espejos alrededor,
lanzamos miradas que se pierden.

Y luego, ordenado: volver hacia dentro.
Nos movemos en el sitio, en lo más interior del sitio
y seguimos el compás.

Caídas contadas, las casi-caídas,
los pasos que siguen, vacilan, retrasan,
arrastran, posponen el fin.

¡No muere, no muere! Este yo de dos,
en tanto que el tango, el tango mortal
sigue una forma de paso.

Con lo que queda de aliento en la fiesta sin nadie.
Los dos se celebran, y al final, no obstante,
esperan aplausos.

El dolor es sólo máscara. En disfraz nos deslizamos
en pista sin límite, pisándole a la muerte los talones
y a nosotros también.-



DANZA DE LOS VELOS   


Y cae otro
pues tu vestuario, inagotable:
el cajón de los saldos, en liquidación.

Y menos enredada en cada uno,
hay una historia:
continuará.

Y, velada siempre de nuevo,
entregas sorpresas,
a veces trágicas, a veces cómicas.

Y cada tela revela, transparente,
la que sigue, que a su vez
es transparente.

Y en torno a ti,
gira, gira
a cámara lenta todo.

Y queda intacto
lo que tu codicia -rica en lágrimas
ha ahorrado.

Y así, una y otra vez,
la belleza tapada sigue siendo
especulación.

Y como cinco mil años y más,
bajo velos, están almacenados,
no cesa nunca, tu danza.

Y yo -acostumbrado al striptease
te voy mirando, impaciente,
y un poco enervado.-



ESTADIO DE NOCHE

Lentamente ascendió el balón en el cielo.
Entonces se vió que estaba lleno el graderío.
En el arco estaba el poeta solitario,
pero el arbitró pitó fuera de juego.-


FUERTES GOLPES

Primero tintinearon los vasos,
luego nosotros, a dos voces,
pero nada se hizo añicos.-



                                                                   Günter Grass






Imágenes: pinturas del artista contemporáneo Oscar Sir Avendaño.




Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda 
la Palabra"
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twitter@quiquedelucio







sábado, 16 de marzo de 2013

Poemas a Lou

                                                             Guillermo Apollinaire

Poeta, novelista y ensayista francés, nacido en Roma en 1880. Desde niño se trasladó con su madre a Mónaco recibiendo allí su educación primaria. A los diecinueve años se instaló en París donde inició una fulgurante carrera literaria. Amigo de importantes escritores y pintores de la época, fue gran impulsor del cubismo y surrealismo, aportando obras célebres como "Caligramas", "Alcoholes" y "Zona". En 1903 fundó la "revue inmoraliste" y fue columnista en "Mercure de France". Su obra influyó notablemente en las generaciones posteriores. Falleció en 1919, aún no recuperado de las heridas que le produjeron su participación en la primera guerra mundial.


                                    "Recogí esta brizna en la nieve
                                     recuerda aquel otoño
                                     en breve no nos veremos más.
                                     Recuerda siempre que te espero"



POEMAS A LOU   poesía de Guillermo Apollinaire

Llegó el invierno y he vuelto a ver los brotes
En las higueras los cercados Amor nosotros vamos
Hacia la paz esta primavera de guerra en la que estamos
Estando bien Aquí escucha el grito de los hombres
Un marino japonés se rasca el ojo izquierdo con el
         pulgar del pie derecho

Por el camino del exilio vienen los hijos de reyes
Mi corazón gira alrededor de ti como un kolo donde
bailan jóvenes soldados serbios junto a una virgen
          dormida

El infante rubio da caza a sus ladillas bajo la lluvia
Un belga que se ha internado en los Países Bajos lee un
           periódico en el que hablan de mí
En el dique una reina observa espantada el campo de
           batalla

El enfermero cierra los ojos ante la horrible herida
El campanero ve caer el campanario como una pera
           madura
El capitán inglés cuyo barco naufraga fuma su última
           pipa de opio

Los hombres gritan Grito cara a la primavera de paz
           que va a venir
                                   Escucha el grito de los hombres
Pero yo grito cara a ti mi Lou eres mi paz mi primavera
Tu eres mi querida Lou la dicha que yo aguardo
Por ella nuestra dicha me preparo para la muerte
Por ella nuestra dicha sigo confiando en la vida
Por ella nuestra dicha luchan los ejércitos
Apuntamos utilizando un espejo sobre la infantería
           diezmada
Los obuses pasan como estrellas fugaces
Los prisioneros van en tropas dolientes
Y mi corazón tan solo late por ti querida
Mi amor mi Lou mi arte y mi artillería.-





POEMA SECRETO A MADELAINE

Mi boca tendrá ardores de averno,
mi boca será para ti un infierno de dulzura,
los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón,
mi boca será crucificada
y tu boca será el madero horizontal de la cruz,
pero qué boca será el madero vertical de esta cruz.
Oh boca vertical de mi amor,
los soldados de mi boca tomarán al asalto tus entrañas,
los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza en su templo,
tu cuerpo se agitará como una región durante un terremoto,
tus ojos entonces se cargarán
de todo el amor que se ha reunido
en la mirada de toda la humanidad desde que existe.

Amor mío
mi boca será un ejercito contra ti,
un ejército lleno de desatinos,
que cambia lo mismo que un mago
sabe cambiar su metamorfosis,
pues mi boca se dirige también a tu oído
y ante todo mi boca te dirá amor,
y desde lejos te lo murmura
y mil jerarquías angélicas
que te preparan una paradisíaca
dulzura en él se agitan.
Y mi boca es también la Orden
que te convierte en mi esclava,
y me da tu boca Madelaine,
tu boca que beso Madelaine.-


TUVE EL VALOR

Tuve el valor de mirar hacia atrás
Los cadáveres de mis días
Marcan mi camino y les voy llorando
Unos se pudren en las iglesias italianas
O en pequeños bosques de limoneros
Que florecen y fructifican
Al mismo tiempo y en todas las estaciones
Otros días lloraron antes de morir en las tabernas
Donde ardientes ramos rodaban
Ante los ojos de una mulata que inventaba la poesía
Y las rosas de la electricidad se abren aún
En el jardín de mi memoria.-


                                                     Guillermo Apollinaire


Imágenes: pinturas del artista estadounidense Edwin Blashfield


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la Palabra"
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jueves, 14 de marzo de 2013

EL Verso

                                                          Fernando Charry Lara

Poeta colombiano nacido en Bogotá en 1920. Doctor en  Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Colombia, fue director del Departamento de Extensión Cultural de dicha Universidad. En el año 2000 ganó el Premio Nacional de Poesía "José Asunción Silva" en Bogotá, y en el año 2003 la Universidad de Antioquia le otorgó el Premio Nacional de Poesía por reconocimiento a su obra. De su extensa producción poética, se destacan: "Poemas" (1944), "Nocturnos y otros sueños" (1949), "Los Adioses" (1963), "Pensamientos del amante" (1981), "Llama de amor viva" (1986), etc. Fue miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua. Falleció en Estados Unidos en el año 2004.

                                 
                                                     "No existe sino un día,
                                                     un solo día,
                                                     existe un único día inextinguible,
                                                     lento taladro sin fin royendo sombras"  



EL VERSO LLEGA DE NOCHE   poesía de Fernando Charry Lara

En la ciudad de bruma la fiesta
de las noches es un bosque
de cabelleras oscuras y de estrellas.

Turbándome con sus pálidos dedos de rocío
como entre los amantes, sorpresivas palabras,
su silencio enloquece las plazas solitarias,
las calles, los ámbitos callados
por donde pasa el aire misterioso de siempre.

Es el rumor, las alas
como ala anochecer la sombra
de una cabellera en las manos.
Es el rumor vagando entre vientos,
entre lúgubres vientos
en que sollozan luces
y espejos de la ciudad nocturna.

Es el rumor, las sílabas
que nacen y llevan una canción
al corazón que sueña,
una canción, las sílabas
creciendo en medio de la niebla
o tal flor desnuda bajo la lluvia,
(nunca hemos amado tanto, nadie
sabrá decir que hemos amado tanto
en una noche.
En nuestro corazón resuenan los horizontes
y resuenan también la vecindad de la tierra.)

El verso silencioso fue en la noche,
el verso claro fue el instinto
bajo ruda corteza o piel amarga.
El verso, palabras ceñían los cuerpos
delgados de las mujeres,
sus claros cuerpos bajo la luna
suspendidos en la música,
sílabas ceñían sus cuerpos
como voces ardientes, como llamas.

En un árbol de lluvia que gime al viento
sus canciones,
sube la sangre en río sollozando ligera
y soporto encendida la tristeza de un grito
largamente tendido en medio de la noche.

De la noche sedienta, de la innúmera noche,
de la noche que guarda
los deseos como sombras,
de las dolorosas, mudas sombras amadas,
sombras de los deseos
sombras de un antiguo amargo silencio.
Amargo, sí, errante silencio en que no queda
sino el poema en la noche,
como recuerdo herido por el filo de un beso.-



OLVIDO


La trémula sombra ya te cubre.
Sólo existe el olvido,
Desnudo,
Frío corazón deshabitado.
Y ya nada son en ti las horas
Las taciturnas horas que son tu vida.
Ni siquiera como ceniza
Oculta que trajeran
Los transparentes
Silencios de un recuerdo.
Nada. Ni el crepúsculo te envuelve,
Ni la tarde te llena de viajes,
Ni la noche conmueve tu obstinada
Nostalgia del amor, cuando
Una tácita doncella surge de la sombra.
Oh corazón, cielo deshabitado de los sueños.-



                                                           Fernando Charry Lara  



    


Imágenes: pinturas de Maurice Prendergast  (Estados Unidos, 1858-1924) Del postimpresionismo.



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